Una de las frases más poderosas que existen a la hora de alcanzar un objetivo es la siguiente “si fui capaz de lograr … seguro qué voy a conseguir …”
Cuando una persona o un equipo de trabajo la expresa con convicción, es decir se la cree de arriba a abajo, en la mayoría de casos termina por alcanzar la meta que se ha propuesto. Y lo hace por lo poderoso que resulta tomar conciencia de todo lo que hemos conseguido a lo largo de nuestra vida y por tanto del enorme potencial que atesoramos para ser exitosos.
Pero a menudo olvidamos este “currículum de logros” dejando un espacio en nuestro pensamiento que generalmente lo ocupa la cara más amarga de los fracasos y errores del pasado. Llegados a este punto frecuentemente se genera una fantasía de inexistencia de recursos personales a la hora de afrontar retos profesionales y vitales, que incluso nos lleva a no reconocer en nosotros mismos capacidades que los demás nos detectan sin problema alguno.
Por ello, además de aprender a gestionar mejor los fracasos y evitar que no resulten tan dañinos, resulta de gran importancia tener siempre presente el historial de éxitos que todos poseemos y los recursos que empleamos en su momento para conseguirlos. De este modo habremos recorrido una buena parte del camino que conlleva alcanzar cualquier tipo de meta.
Rivendel Grupos y Organizaciones
