Se habla mucho de la importancia que tiene en un equipo de trabajo el/la jefe/a, lo cual es cierto ya que sus decisiones resultan claves en el funcionamiento de ese grupo.
Se habla algo menos de la conexión que existe entre liderar y cuidar, de los beneficios que comporta cuidar a un equipo y de lo difícil que resulta hacerlo bien.
Y apenas se trabaja la relevancia que tiene la organización, es decir la entidad, en todo lo que sucede en cualquiera de los equipos de trabajo que la integran.
Por ejemplo, cuando en una empresa (pública o privada) se imparte un curso sobre liderazgo, se acostumbran a trabajar aquellas habilidades y competencias que son importantes para ser un/a buen/a jefe/a, la relación que existe entre poder y liderazgo o los principales estilos que se conocen a la hora de dirigir un equipo, pero no se suele dedicar un tiempo a reflexionar sobre el modo en el que la cultura de una organización determina el funcionamiento de sus equipos.
En ese sentido si una entidad se organiza y funciona de forma vertical, un/a jefe/a intermedio/a tendrá complicado poder ejercer un estilo de liderazgo participativo, pues es muy probable que “choque” con la forma que tienen de entender ese rol tanto sus jefe/as como su propio equipo.
Lo mismo sucede si entre los valores de esa entidad no figura el respeto, pues un/a jefe/a que quiera introducirlo en un equipo se encontrará con una marcada resistencia para hacerlo. Si habitualmente se llegua tarde al trabajo, a las reuniones o a citas con terceras personas, al intentar revertir esta situación es fácil que el equipo manifieste su malestar ya que “siempre se ha hecho así”, “en otros equipos o servicios también se llega tarde” o “en esta entidad el tema de la puntualidad no es algo importante”. De hecho, si se empeña en impulsar este cambio puede suceder que otros/as jefes/as con un nivel jerárquico parecido al suyo (e incluso superiores) se sientan cuestionados/as y le recomienden que cambie de objetivo.
En resumidas cuentas, se podría decir que si bien es cierto que lo que sucede en los equipos de trabajo determina lo que ocurre en la organización, también lo es que la cultura de esta última condiciona la de los grupos que la conforman. Y que por tanto cuando se lidera es importante mirar hacia todas las direcciones y tener en cuenta esa información a la hora de tomar decisiones.
Rivendel Grupos y Organizaciones
