Una de las mejores películas que he visto sobre grupos y equipos de trabajo sin lugar a duda es “Lista de espera” de Juan Carlos Tabio.
Al inicio de la misma aparece un conjunto de personas que esperan en una estación de autobuses poder viajar a la ciudad de La Habana o a la de Santiago de Cuba. Como hay pocos billetes a la venta, los viajeros compiten por lograr uno, todo vale. Como consecuencia de todo ello, se percibe una fuerte rivalidad, ira, envidia, desconfianza, etc. La tensión es tal que se podría cortar con una hoja de afeitar.
Pero conforme avanza la película, el grupo toma conciencia de que la única forma de lograr su cometido (viajar) es a través de la colaboración de todo el mundo y a partir de ese momento su funcionamiento cambia de forma radical. Las personas dejan de competir entre sí, comenzando a ejercer roles heterogéneos que se complementan a las mil maravillas. Todo el mundo encuentra su espacio y logra optimizar tanto su esfuerzo, como el de sus compañeros.
Esta situación se puede trasladar a un equipo de trabajo de cualquier organización. Cuando su forma de relacionarse es a través de la rivalidad, corre el riesgo de que cada uno de sus miembros haga la “guerra por su cuenta” y se genere un clima laboral que dificulte la permanencia en el mismo. Por el contrario, si en la cultura grupal impera la colaboración y la heterogeneidad, lo más probable es que la tendencia de ese equipo sea la de crecer a través de una red de relaciones saludable.
La forma de liderar el equipo juega un papel fundamental en todo esto, ya que aquellos líderes que promueven la comunicación y la participación crean una estructura relacional radial que promueve las relaciones entre todo el mundo, pero un estilo de liderazgo de corte más autocrático da mayor protagonismo a la relación líder-colaborador dejando en un segundo plano las relaciones horizontales (inter pares).
Merece la pena ver esta película …
Rivendel Grupos y Organizaciones
